Los síndromes geriátricos son problemas de salud frecuentes en las personas mayores, que aparecen como resultado del acúmulo de enfermedades crónicas y factores de riesgo. No se trata de una sola enfermedad, sino de un conjunto de síntomas que afectan de manera significativa la calidad de vida del adulto mayor.

Los 4 grandes síndromes geriátricos
Aunque existen muchos más, los especialistas en geriatría destacan cuatro que son especialmente comunes y relevantes:
- Inmovilidad (o dismovilidad): pérdida progresiva de la capacidad de movimiento, que puede llevar a dependencia, debilidad muscular y complicaciones asociadas.
- Caídas: uno de los problemas más frecuentes en la vejez, con riesgo de fracturas, hospitalizaciones y pérdida de autonomía.
- Incontinencia urinaria: dificultad para controlar la micción, que impacta tanto en la salud física como en la autoestima y la vida social.
- Alteraciones en la mente: problemas de memoria, deterioro cognitivo y demencias, que afectan la independencia y requieren un manejo integral.
¿Por qué es importante atenderlos?
Los síndromes geriátricos no deben considerarse “parte normal de la edad”. Su detección temprana y el tratamiento adecuado por un geriatra son clave para prevenir complicaciones, mejorar la calidad de vida y mantener la autonomía del adulto mayor.
La valoración geriátrica integral
Ante la presencia de uno o más de estos síndromes, es fundamental acudir a un especialista que pueda evaluar al paciente de manera integral y diseñar un plan personalizado de atención, combinando medicina, rehabilitación y acompañamiento familiar.

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